Los ángeles que llevamos dentro

Steven Pinker (2012): “Los ángeles que llevamos dentro. El declive de la violencia y sus implicaciones”. Paidós.

¿Está nuestra sociedad alcanzando niveles de violencia nunca vistos hasta ahora? ¿Fue realmente el siglo XX el periodo más violento de la historia? Aquí tenemos dos ejemplos de preguntas a las que Steven Pinker, profesor de Ciencias Cognitivas y del Cerebro del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), trata de dar respuesta. A lo largo de casi mil cien páginas los argumentos, estadísticas y explicaciones se suceden con el objetivo de demostrar la afirmación recogida en el subtítulo del libro: las distintas formas de violencia están en declive desde hace ya casi un milenio.

Un análisis incompleto podría hacernos pensar que las dos guerras mundiales y los genocidios del siglo XX han provocado una cantidad de muertes inusitada. Sin embargo, por muy sobrecogedores que sean estos episodios, cuando se contrastan fuentes, se relativiza en función de la población mundial y se evitan sesgos temporales encontramos que la Segunda Guerra Mundial ocupa el noveno lugar entre los hechos más mortales de nuestra historia, las hambrunas provocadas por la represión de Mao Zedong el undécimo lugar, las purgas de Josef Stalin el decimoquinto lugar y la Primera Guerra Mundial el decimosexto lugar. Añadamos a esto la práctica desaparición de las matanzas por superstición, de la esclavitud, de los duelos e, incluso, de la pena de muerte y comprenderemos que, efectivamente, la violencia sigue una trayectoria descendente a lo largo del curso de la historia.

La obra podría dividirse en dos secciones. En la primera de ellas se hace un recorrido histórico de las distintas fases en que puede dividirse la evolución de la violencia: el proceso de pacificación, el proceso de civilización, la revolución humanitaria, la larga paz y la nueva paz, utilizando la terminología de Pinker. Este proceso de pacificación camina de la mano de una mejora universal en la educación, la urbanidad y la aceptación de la legalidad. Si a esas condiciones añadimos la consolidación del Estado moderno como forma de configuración política de la sociedad, la aparición y desarrollo del comercio como actividad creadora de riqueza y la creciente presencia de la mujer en la sociedad tenemos ya argumentos suficientes para analizar los abundantes datos que se presentan en la obra.

En su segunda parte Pinker  demuestra su condición de profesor de ciencias del cerebro y hace una exploración del combate entre los demonios interiores (nuestra tendencia a la violencia) y los ángeles que llevamos dentro. Dado el cariz victorioso hacia estos últimos que está tomando esa lucha merece la pena detenerse en tres rasgos que caracterizan la evolución de la psique humana: nuestra creciente empatía, autocontrol y predominio de la razón.

A pesar de esta visión eminentemente positiva el autor rehúye triunfalismos y evita predicciones futuras gratuitas. Hemos recorrido un largo camino de reducción de la violencia hasta ahora y cabe esperar que nuestros sucesores lo continúen, pero aunque cada vez es menos probable que surjan amenazas a la paz, no por eso estas dejan de ser posibles ni menos destructivas. En definitiva, esta obra bien documentada y estructurada constituye un motivo de esperanza y de prudente confianza en la naturaleza humana.

Félix López Iturriaga

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