¿Amenaza de inflación?

En los últimos meses, y con motivo de la crisis del Coronavirus, hemos podido observar como los Bancos Centrales de la mayoría de países han adoptado una política monetaria expansiva como principal medida para impulsar (o no dejar caer) la economía.

La principal herramienta empleada ha sido la compra de bonos soberanos en los mercados secundarios, financiados con la emisión de nueva moneda:

Históricamente, la compra de deuda pública mediante la emisión de nueva moneda, conocida como monetización de la deuda, ha traído aparejada incrementos en la inflación. El dinero de nueva creación se introduce en la economía a través del gasto público, multiplicándose el dinero disponible para comprar el mismo número de bienes.

Desde el punto de vista de economistas como Milton Friedman, la inflación es un fenómeno monetario; por tanto, si lo único que varía es la cantidad de dinero emitido (permaneciendo el stock de bienes producidos invariable), es esperable que dichos bienes aumenten de precio. No obstante, en los datos del IPC de los últimos meses no se aprecia este esperado aumento de la inflación; como se muestra en los gráficos, la inflación media no llega al 2% (tasa objetivo de los Bancos Centrales):

Principalmente hay dos causas que explican este hecho:

  • Una Demanda Agregada (DA) debilitada; en parte por la falta de confianza sobre la situación futura, y en parte por las propias restricciones que ha traído consigo la pandemia.
  • Y, por otro lado, una oferta minorista deseosa de eliminar el exceso de existencias de sus almacenes (como el caso del petróleo a precios negativos que pudimos ver en abril). Además, los precios de la energía afectan al resto de bienes, al ser un recurso que se utiliza para la mayoría de procesos de producción.

Pero esta situación es transitoria:

  • Con la llegada de las vacunas y a medida que se vaya recuperando la confianza, la DA se recuperará.
  • Un gran número de empresas no habrán sobrevivido a la crisis y esta reducción de la oferta empujará los precios al alza. Hasta que se recuperen los niveles de producción, los gobiernos seguirán recurriendo a la emisión de deuda, evitando subidas de impuestos impopulares y refinanciando la deuda a c/p con deuda a l/p.

Como conclusión, podemos decir que los costes de la pandemia los pagaremos entre todos vía inflación; un escenario preferible a que la economía se desplome, en mi opinión. La contrapartida: unos niveles de deuda mayores a los de la II Guerra Mundial y el riesgo de usar la política monetaria como herramienta para monetizarla.

 

Alberto Abril Arroyo

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