“Todo está inventado en el fútbol”: hasta que llegó el big data

Todo cambia. Constantemente, todo cambia. Y, por si fuera poco, la tecnología acelera el ritmo de estos cambios. Empiece a familiarizarse con términos como Big Data, Internet de las cosas o Inteligencia Artificial. Esta nueva realidad ya se encuentra entre nosotros y está aquí para quedarse y revolucionar el ámbito empresarial, social y político. Los datos: la recopilación y gestión de inmensa información ha sido calificada como el petróleo del siglo XXI, la “próxima industria del billón de dólares” o la mecha sobre que la que se desarrolla la cuarta revolución industrial. (1)

Gracias al Big Data, las empresas pueden cruzar millones de datos y establecer tendencias, predicciones y patrones de comportamiento. Posibilita un ahorro de tiempo, costes y una optimización de las tomas de decisión.

Pese a que a los nostálgicos nos duela reconocerlo, el fútbol hace tiempo que dejó de ser un mero juego. En los siguientes artículos, trataré de describir las principales aportaciones que toda esta captación, gestión y correlación de información tienen en el día a día de un equipo de fútbol, así como las aplicaciones futuras que se están desarrollando.

¿Cómo se obtiene la información?

Conocer el rendimiento físico, técnico y táctico de cada jugador siempre ha sido una pretensión u objetivo fundamental de la evaluación deportiva. Hasta hace unas pocas décadas, los más afortunados contaban con los vídeos de los partidos y las estadísticas elaboradas a mano por parte de los analistas. Actualmente, es posible acceder a este tipo de información: saber cuál ha sido la distancia recorrida por cada jugador, los intervalos de velocidad de esas distancias, los porcentajes de acierto y efectividad, los patrones de juego de un equipo y mucho más.

Estos datos proceden de las acciones desarrolladas durante el juego y son captados a través de la instalación de cámaras y sensores en los estadios y centros de entrenamiento. Los sistemas de recopilación de datos se clasifican en tres grandes bloques. (2)

a) Sistemas de vídeo basados en múltiples cámaras semiautomáticas

Fuente: ChyronHego.com

            En este sistema, un conjunto de cámaras ópticas situadas en la parte más elevada de cada grada, capturan constantemente desde todos los ángulos todos los objetos del campo: jugadores, árbitro y balón. Todo lo que acontece se trasmite a un software que gestiona y categoriza toda esta información. Es decir, puede recopilar y ordenar más de 200.000 acciones por partido, algo imposible para el ojo humano.

b) Sistemas de posicionamiento local y global (GPS)

Fuente: Fusionsport.com

En este caso, la monitorización y rastreo del jugador se ejecuta mediante sistemas de seguimiento por satélite o antenas instaladas en los centros deportivos. Aquí es preciso que el jugador porte consigo un pequeño dispositivo que suele colocarse en la parte superior de la espalda, dentro de un chaleco deportivo. Estos dispositivos incorporan sensores y acelerómetros que miden la distancia recorrida por el jugador, las aceleraciones, los intervalos de velocidad o los impactos al correr, chocar o saltar.

¿Cómo se puede utilizar esta información?

Cuenta la leyenda que, con motivo del Mundial de Corea y Japón 2002, entre el variado material que se precisa en un evento de este tipo, el entrenador argentino Marcelo Bielsa, conocido por su meticulosidad en el análisis de sus jugadores y rivales, solicitó a la Federación Argentina de Fútbol el traslado de 1300 vídeos en formato de cinta VHS en una plataforma metálica. (3)

Por suerte, hoy no es necesario emprender semejante reto logístico.

Fuente: Wyscout.com

Actualmente, algunas plataformas de videoanálisis como Wyscout o Instat proporcionan de forma categorizada las acciones técnico-tácticas – pases, centros, desmarques, etc – de todos los jugadores de más de 170 ligas. El objetivo es simple: tener todo el fútbol del mundo en el mismo lugar. (4)

A partir de aquí, comienza el filtrado de información, la etapa en la que hay que decidir qué información analizar y cómo analizarla para que, tal y como señala Víctor Mañas (analista del cuerpo técnico de Unai Émery) y rememora Mario Prieto (exanalista del Sevilla FC) “obtengamos lo relevante de lo meramente interesante”. (5)

Para ver algunas de las posibilidades que nos ofrece, supongamos que dirigimos un equipo de fútbol y tenemos que preparar el partido del fin de semana. Sin entrar en minuciosos detalles, veamos qué información podemos obtener a partir de todo este big data.

Análisis del equipo rival

En primer lugar, comenzaremos intentando conocer el número de jugadores que el equipo rival tiene disponibles para ese partido. Es decir, qué jugadores están lesionados y sancionados.

Posteriormente, recopilaríamos el total de minutos que ha jugado cada jugador en cada partido, obteniendo una clasificación de los jugadores que más y menos juegan, así como el número de goles que ha marcado cada futbolista, su altura, su peso y su pierna más dominante.

En segundo lugar, debemos conocer el patrón o estilo de juego del equipo al que enfrentamos. Queremos saber cómo ataca y cómo defiende. En líneas generales, un equipo puede atacar mediante la asociación, el juego directo o el contraataque. Igualmente, puede defender en repliegue alto, medio o bajo. En este apartado, otro aspecto importante es el esquema que utiliza. Supongamos que hemos obtenido los siguientes datos:

Fuente: Elaboración propia a partir de datos internos

El análisis realizado nos señala que el rival acostumbra a jugar la mayoría de sus partidos con un 4-4-2. Su estilo de ataque es el juego directo y defensivamente realiza un repliegue bajo. Una información similar, nos la ofrece la siguiente métrica:

Fuente: Planeta Data Fútbol (6)

Esta métrica posibilita conocer el número de toques que realiza cada jugador en cada una de las tres zonas del campo. Aquellos equipos con más número de toques generan una mayor densidad de pases, lo que indica que su estilo de juego es más asociativo. Aquellos equipos con menor número de toques reflejan que su estilo de juego es más directo o menos combinativo. Sin ser un aporte definitivo, sí que podemos entrever que el rival del fin de semana se asemeja a equipos como el Getafe, Osasuna o Valladolid.

Esto son dos breves ejemplos de lo que ofrecen los datos. Ahora bien, su verdadera utilidad radica en su correcta interpretación, en ser capaces de sumergirnos en la mente del entrenador rival. Para ello, podríamos ser más precisos y tratar de encontrar patrones de conducta más ocultos a través de diversas preguntas: ¿Cómo reacciona ese equipo cuando encaja un gol? Cuando cambia de sistema, ¿cuál es la intención? ¿ofensiva o defensiva? si va ganando, ¿sigue con el mismo estilo de juego o se repliega más? ¿La sustitución de algún jugador conlleva cambio de sistema? Con equipos similares a nuestro estilo de juego, ¿cómo plantea los partidos? Las preguntas y respuestas son muy amplias, pero este tipo de información, sí otorga mucho valor. El dato es inerte, la interpretación es la que hace que cobre “vida”.

Siguiendo esta misma línea de análisis y conociendo los esquemas que más emplea el rival, cobra importancia los minutos que ha jugado cada jugador en cada posición y quiénes juegan más en cada esquema. Es decir, necesitamos saber en qué posiciones juega cada jugador y si juega en más de una posición. Por tanto, del apartado anterior también sacamos otra conclusión: el equipo rival solo juega con 5 defensas en el 5,9% de los minutos. Aquí habría que conocer cuándo y por qué pasa de 4 a 5 defensas. Seguramente sea para defender el resultado, pero puede haber otros motivos. Sabiendo esto, ya podemos afirmar que de los 4 centrales que tiene disponibles, lo más probable es que jueguen 2 y si pone 3, también sabemos a quién elige con mayor frecuencia.

De este modo, si durante el partido hay cambios de esquema o sustituciones podremos intuir la posición que ocupará cada jugador o la intención que el entrenador rival tiene con esa sustitución. Gracias a ello, nuestra respuesta a sus cambios será mucho más rápida.

Finalmente, pasaríamos al análisis de las acciones a balón parado (saques de esquina, falta y saques de banda).

Fuente: elaboración propia

Pese a que el análisis es más extenso, una pequeña muestra nos ofrece la disposición más utilizada por el equipo rival en los saques de esquina y el porcentaje de dirección de esos centros. Esta es una primera base sobre la que trabajar. Sería útil conocer qué jugadores son los que acuden a rematar, los que se sitúan en la frontal del área y los que quedan al repliegue. Es decir, el rol que define a cada jugador. Igualmente, al posicionar a dos jugadores en el área pequeña, donde se dirigen el 30% de los centros, tendríamos que observar si la función de estos jugadores es rematar, debido a su altura, o estorbar al portero, restándole visibilidad e impidiendo y dificultando sus movimientos en el área. Esto condiciona nuestra estructura defensiva, ya que, los jugadores 9 y 10 son altos, quizá debamos utilizar a nuestros jugadores de mayor altura en su marcaje, asumiendo el riesgo de que quienes marquen a los jugadores 5, 4 y 8 sean menos eficaces, defensivamente hablando. Si, por el contrario, su papel es secundario, nuestras decisiones serán otras. Por tanto, esta información condiciona el entrenamiento del portero y la estrategia defensiva de esa semana. También habría que conocer la estructura defensiva del rival cuando enfrenta estas situaciones, para descubrir sus puntos débiles o zonas en las que defiende peor. Como digo, es solo una pequeña muestra, ya que hay muchos más detalles a tener en cuenta.

Preparación física medición del rendimiento y prevención de lesiones.

Una vez reflejadas ciertas aportaciones que los datos pueden ofrecernos sobre el rival, acudiremos a la información que nos otorgan los datos sobre el rendimiento físico de cada jugador. Necesitamos saber si nuestro equipo está en buenas condiciones físicas para afrontar el partido.

Fuente: Elaboración propia a partir de datos internos

Los dispositivos que se muestran al principio de este artículo pueden generar algunos de los siguientes datos. La siguiente tabla refleja el rendimiento físico colectivo del equipo en el partido anterior. En este caso, las variables expuestas son: la distancia total recorrida, la distancia a alta intensidad, la distancia a sprint y el número de aceleraciones. Los registros reflejados muestran los valores obtenidos en cada una de las partes del partido, así como en tramos de quince minutos.

De un rápido vistazo, la distancia total recorrida por el equipo fue prácticamente similar en ambas partes. Es decir, pese al cansancio generado a lo largo del partido, el equipo no muestra síntomas de fatiga reseñables, ya que, en los últimos quince minutos recorrió más distancia que en otros momentos del partido.

La distancia a alta intensidad o a sprint se produce en algunas acciones ofensivas como los desmarques y defensivas como el repliegue o la persecución del rival. Por su parte, las aceleraciones se dan en acciones de anticipación, intercepción o choque contra el rival, entre otras. En estos casos, sí se redujo entre las partes. Para saber si este dato es o no trascendente, habría que compararlo con el rendimiento de otros partidos para apreciar si está muy por debajo de la media habitual del equipo o no. Si está entre los valores medios del equipo, se puede concluir que el rendimiento físico del equipo fue adecuado.

Estar sano y estar en forma

Dentro del apartado físico, uno de los retos más relevantes a los que se enfrenta el big data es la prevención de lesiones. En este ámbito, todavía hay mucho margen de mejora, ya que ni siquiera los clubes profesionales pueden evitar las múltiples lesiones que acontecen. Esto es lógico, ya que se dan amplios condicionantes internos y externos que no son fácilmente controlables: La sobrecarga física, la nutrición del jugador, sus rutinas preventivas de musculación y estiramiento y otros eventos de su vida personal, relaciones familiares y sentimentales, comodidad y adaptación al entorno en el que convive, son algunos de los diversos factores que condicionan su rendimiento físico.

Actualmente, la monitorización de las cargas de trabajo es una de las herramientas que permiten evaluar la fatiga del futbolista para evitar la sobrecarga y el sobreentrenamiento del mismo y, de este modo, minimizar el riesgo de lesión. (7) Pese a las numerosas posibilidades de medición, una de las más empleadas es la denominada “escala de esfuerzo percibido” o RPE, por sus siglas en inglés. Al término de cada sesión de entrenamiento, el futbolista es evaluado sobre la sensación de fatiga e intensidad del esfuerzo que ha realizado, siendo 1 reposo y 10 esfuerzo máximo.

Esto es importante. Supongamos que nuestro máximo goleador está recuperado de una lesión y ya completa todas las sesiones de entrenamiento. Se aprecia que está recuperado y que no tiene dolores ni molestias que le imposibiliten la práctica deportiva. Ahora bien, ¿está en plena forma competitiva? ¿es conveniente que juegue ya? Como todo futbolista, el jugador querrá participar y afirmará que está disponible para el partido. Sin embargo, son los datos los que nos confirmarán su estado de forma. Aquí debemos comparar los datos físicos recopilados en la última semana de entrenamiento con los datos medios o habituales de ese jugador en su plenitud de forma. Es decir, si la distancia recorrida, el número de aceleraciones o su percepción de cansancio ante los entrenamientos está por debajo del nivel óptimo, nuestro delantero, por muy sano que esté, todavía no está en condiciones de jugar. De este modo, evitamos alinear a un jugador que no está en perfecta forma competitiva y, asimismo, reducimos el riesgo a una recaída o lesión.

En definitiva, estos son solo algunos de los numerosos apartados en que se puede sacar provecho de una inmensa cantidad de información. Se trata de reducir la incertidumbre teniendo en cuenta que ésta estará siempre presente. ¿Jugaremos como nunca y perderemos como siempre? Quizá, lo que al menos está claro es que nos hemos preparado lo suficiente para afrontar el siguiente partido.

Manu Antón.

 

REFERENCIAS

(1) https://www.elconfidencial.com/economia/2017-04-02/cuarta-revolucion-industrial-digital-datos-personales-negocio-big-data-inteligencia-artificial-privacidad_1358682/

(2) https://www.youtube.com/watch?v=f8_3HBRzRbI

(3) https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/un-archivo-rico-y-sorprendente-nid394134/

(4) https://www.marcadorint.com/historias-mi/wyscout-la-plataforma-que-ha-revolucionado-el-mundo-del-scouting/

(5) https://www.youtube.com/watch?v=95QifSBQ2Q0

(6) https://www.youtube.com/watch?v=13Cc0IdyO9I

(7) https://barcainnovationhub.com/es/rpe-y-su-relacion-con-el-riesgo-de-lesion-en-futbolistas/

 

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