Cultura financiera en España vs. Europa

Si se nos inquiriese acerca de cuál es nuestra percepción sobre el grado de cultura financiera que existe en España, probablemente responderíamos que es inexistente, muy escaso e incluso que existe, en términos generales, un grave desinterés sobre esta cuestión. Cuentas corrientes o de ahorro, renta variable, renta fija, hipotecas a tipo variable… parecen conceptos relativamente sencillos y que están prácticamente en nuestro día a día, pero para un gran número de españoles siguen siendo unos grandes desconocidos. Algunos datos extraídos de la Encuesta de Competencias Financieras [1] nos muestran, por ejemplo, que el 97% de los encuestados posee una cuenta corriente, o que el 41% tiene vigente algún tipo de pasivo (ya sea un crédito personal o una hipoteca). Parece que no son datos tan pobres a simple vista, pero ¿cuánta gente se ha leído las condiciones de su cuenta corriente que firmó en el contrato de suscripción? ¿Saben si han tenido alguna modificación en las condiciones en los últimos años? ¿Han calculado alguna vez cuántas comisiones de mantenimiento, en el caso de que tengan, han pagado?

Las ya famosísimas preferentes constituyen un ejemplo paradigmático [2]. Aquel producto surgido en la primera década de este siglo, por el que se ofrecían televisores de plasma y rentabilidades cercanas al 10% anual, vestidos bajo una apariencia de renta fija y que suponían la mejor solución para no tener los ahorros de toda una vida “tirados”, sin más beneficio, en la cuenta corriente o de ahorro. Ahí quedaron al desnudo las carencias financieras de una buena parte de la sociedad. Desde luego que existía un componente fraudulento, debido a la complejidad de estos productos para un inversor sin conocimientos financieros suficientes (sin vencimiento, sin derecho a voto, sin cobertura por el FGD, pero con un mercado secundario prácticamente desconocido y de reducida liquidez), y que se ofrecieron a un segmento de población vulnerable como son los mayores de 65 años. El oscurantismo de este producto, agravado por las necesidades de capital que necesitaban las entidades bancarias en aquellos años, generaron un fuerte descontento de la población en general hacia los bancos, lo que contribuyó aún más negativamente en la educación financiera de los españoles.

Quizás exista cierta “confianza” de los usuarios en que la legislación va a protegerlos sobre todo tipo de cláusulas abusivas, ya sea en las comisiones de su cuenta corriente o en la reevaluación de los intereses del préstamo que pidieron para su flamante coche nuevo. Es cierto que un tipo de cláusulas, conocidas como “cláusulas oscuras”, vienen recogidas por los reguladores [3], y que ante una reclamación judicial del consumidor van a salir ganando [4], dada la jurisprudencia disponible. También es evidente que reclamar todo tipo de gastos que nos repercutan, independientemente del tipo de producto financiero, solo por no revisar previamente el contrato antes de estampar nuestra firma, no nos evitará tener que pagarlas (especialmente si son legales, y la entidad nos ha avisado en tiempo y forma). Sobre esta última idea me viene a la mente la frase “Ignorantia juris non excusat”, o dicho en castellano, “La ignorancia no exime del cumplimiento de la ley”.

Existe un amplio abanico de comisiones, por todo tipo de productos financieros cotidianos, por las que debemos estar alerta (por ejemplo, en el memorándum de la Jornada de análisis y control de las comisiones bancarias realizada en el Salón de Actos del Colegio Notarial de Valencia [5], se recoge un análisis extenso de las posibles comisiones que puede cobrar una entidad financiera por cada tipo de producto). Revisar habitualmente la correspondencia web de los bancos, ahora que prácticamente no quedan entidades que sigan remitiendo los extractos físicos por correo ordinario, o cotejar las comisiones que cargan con el contrato firmado en la mano deberían ser, en mi opinión, prácticas habituales para evitar que se cobre de más.

Retomando el argumento estadístico con el que comenzábamos el análisis de esta cuestión, junto con unos pocos gráficos y datos comparativos con otros países, podremos discernir con más claridad hasta qué punto podemos considerar un problema la falta de conocimientos financieros en la población española en general. Para ello empezaré con la ayuda de este artículo del diario Expansión [6] publicado el pasado 2020.

                     Gráfico 1. Distribución porcentual del patrimonio de las familias españolas

(Fuente: Bestinver/IESE, publicado el 13 de febrero de 2020 en el periódico digital Expansión)

En el Gráfico 1 podemos ver la distribución del patrimonio de las familias españolas según una encuesta realizada por el Observatorio de Bestinver IESE/CIF (para hacernos una idea de la representatividad del estudio, más del 75% de los encuestados se encontraban en una banda de ingresos brutos anuales situada entre los 35.000€ y los 70.000€). La exposición a productos más arriesgados (como son las acciones o los fondos de inversión) sigue siendo baja, demostrando la preferencia de los españoles por productos más conservadores, donde existen mayores garantías de recuperar la inversión inicial. “En junio muchos inversores, familias o empresas prefieren consolidar las plusvalías obtenidas durante meses anteriores o reducir la exposición a activos de mayor riesgo con el fin de no sufrir sobresaltos durante los meses vacacionales”, argumenta la analista financiera Mar Barrero en este artículo de 2018, alegando a la búsqueda de un equilibrio patrimonial constante a lo largo del año [7]. Otros expertos apuntan a malas experiencias, tanto a nivel de asesoramiento relacionado con la banca tradicional o por inversiones excesivamente arriesgadas, como el detonante de una tendencia de los inversores a una vuelta de sus remanentes a las cuentas de ahorro tradicionales.

Otra pata destacada a la que hace referencia dicho artículo de Expansión es el grado de soltura a la hora de tomar una decisión acerca de nuestras finanzas personales, como no podía ser de otro modo. En el Gráfico 2 vemos el resultado de la encuesta ante la pregunta sobre el perfil inversor que mejor encajaba de acuerdo con sus prácticas financieras habituales. Además de la diferencia entre sexos, podemos ver cómo se acrecienta de manera significativa el porcentaje de inversores con un nivel básico a mayor edad de los encuestados

Gráfico 2. Perfil inversor según sexo y edad en España

(Fuente: Bestinver/IESE, publicado el 13 de febrero de 2020 en el periódico digital Expansión)

Si ahora tomamos los datos del informe “When will the Penny Drop?: Money, financial literacy and risk in the digital age”, presentado por Allianz Global Investors en febrero de 2017, vemos cómo arroja unos resultados preocupantes [8]. En el gráfico 3 observamos la distribución en porcentajes de respuestas acertadas sobre cuestiones financieras básicas. En función del nivel de estudios los datos van mejorando, pero distan de ser satisfactorios.  Dicho estudio indica que menos del 20% de los españoles conoce los conceptos de diversificación, riesgo o rentabilidad. Estas “malas experiencias” que comentábamos antes son una consecuencia de estos datos. Invertir en renta variable en los momentos elevados del ciclo y desinvertir en los ciclos bajistas, así como la búsqueda de mayor rentabilidad en activos de mayor riesgo sin conocer sus características adecuadamente, son algunas de las prácticas que reflejan este déficit de conocimientos financieros. Quién no recuerda algunas de estas “malas experiencias” tan famosas como la estafa del Fórum Filatélico (una estafa piramidal que rompía el binomio riesgo-rentabilidad, que terminó finalmente por romper las cuentas de ahorro y las relaciones de amistad de muchos de sus inversores) o las ya nombradas preferentes. Por desgracia, en la actualidad siguen existiendo todo tipo de estafas piramidales, como es el caso de la empresa tinerfeña Arbistar, asociado a las criptodivisas [9]. Por desgracia, aún sigue existiendo gente que, aprovechando las nuevas tecnologías, sigue desarrollando todo tipo de argucias para embaucar al mayor número de víctimas.

Gráfico 3. Distribución de las respuestas correctas en función del nivel de estudios sobre la población española

(Fuente: Global Financial Literacy Excellence Center, publicado en mayo de 2017 en el I Estudio sobre la Evolución del Ahorro de las Familias Españolas de Finanbest)

Estos datos tan pobres se acaban reflejando en las estadísticas, como hemos visto previamente. Si nos vamos a los datos comparativos entre países, España queda algo mal parada, tanto con buena parte de sus vecinos europeos como con los estadounidenses. Por ejemplo, con los datos de 2019, el valor de los activos financieros per cápita en España se sitúa en torno a 50.000€. Cifra muy inferior a la de países como Francia (sobre los 80.000€), Reino Unido (120.000€) o Países Bajos (más de 160.000€) [10]. De los países de la UE15, solo en Portugal existe un porcentaje más elevado de los recursos familiares en cuentas corrientes (un 38,6% frente al 45,4% de nuestros vecinos), como podemos observar claramente en el Gráfico 4. Si nos comparamos con las familias norteamericanas, vemos cómo el 42% de sus ciudadanos invierten en fondos de inversión o el 32% posee acciones. En España, estos datos se quedan en un 6% para fondos de inversión y un 11,4% para acciones [11].

Gráfico 4. Distribución los activos financieros de las familias europeas en 2019

(Fuente: Eurostat y BCE, publicado el 18 de febrero de 2020 en FundsPeople)

Después de una buena dosis de datos, y vistos los resultados cabría preguntarse: ¿cuál es la causa de esta falta de educación financiera en nuestro país? Podemos analizar dicha cuestión desde dos perspectivas: educativa y cultural.

Educativa

Para tratar este punto de vista, me gustaría apoyarme en dos vídeos para resumir brevemente dicha cuestión. En este vídeo publicado en 2019 por la agencia de noticias EFE [12] explican algunos economistas esta situación, con la que me quedaría con dos ideas clave: “Lo que hay que enseñar (a los jóvenes) son los productos básicos que van a usar a lo largo de su vida, puede ser una hipoteca, un depósito… [..] Empezaría por lo que es la escuela, la educación secundaria”, afirma Miguel Córdoba, profesor de Economía de la Universidad CEU San Pablo; y “Un mayor nivel de conocimientos va a suponer un mejor funcionamiento de los mercados”, como argumenta Beatriz Alejandro, directora del Instituto Bolsas y Mercados Españoles (BME).

En la misma línea argumental afirma el economista Juan Ramón Rallo en este vídeo publicado también en 2019, a través de su canal de YouTube [13] que “Proporcionar educación financiera a los españoles sería una herramienta de promoción social, de reducción de las desigualdades muy intensa, que permitiría a los hijos de familias más pobres invertir de un modo relativamente similar a los hijos de las familias más ricas”.

Para acabar esta cuestión, podemos ver en el gráfico 5 cómo España continúa por debajo de la media de la OCDE en cuanto a conocimientos financieros de su población más joven, de acuerdo con los resultados del Informe PISA publicado en mayo de este pasado 2020, a pesar de ser uno de los países que más ha mejorado sus resultados desde 2015 [14].

Gráfico 5. Puntuaciones relativas entre países acerca del informe PISA de mayo de 2020

(Fuente: OCDE, publicado el 22 de mayo de 2020 en FundsPeople)

Cultural

Quizás este argumento es algo más polémico, pero considero es igual de importante (o incluso más) que el educativo. Si volvemos al Gráfico 4, se aprecia cómo los activos destinados en proporción del total a fondos de pensiones y seguros son muy superiores en la mayoría de los países de la UE (16,7% en España vs 41,5% en la UE-12).

De nuevo quiero abordar esta cuestión apoyándome en un artículo, en este caso en el publicado en el blog “Cotizalia” del periódico “El Confidencial” en 2018 [15]. El análisis giraría en torno a estas tres ideas: “La concentración del ahorro en la adquisición de vivienda, la generosidad del sistema de pensiones, la bancarización de la distribución comercial de los productos financieros y la falta de cultura financiera han contribuido a que históricamente en España se ahorre poco y mal”; “El sistema ha estado basado en la distribución de los activos que el banco quería y no en el asesoramiento. Cuando comercializas no tienes que dar muchas explicaciones, y eso influye en la calidad de los activos que se distribuyen”, como afirma José Luis Manrique, director de Estudios del Observatorio Inverco; y “Otro de los elementos que marcan la diferencia es la semi obligatoriedad del ahorro para la jubilación en países como Reino Unido, donde la nómina de los trabajadores queda vinculada por defecto a un plan de pensiones y las empresas deben ofrecer planes de empleo a sus trabajadores, o Suecia, con su modelo de cuentas nocionales, donde se acumulan las cotizaciones de los trabajadores a lo largo de su vida laboral y se van revalorizando a partir de unos parámetros”.

Nuestro sistema de pensiones públicas (el cual me alegro personalmente de que esté implantado en España, a pesar de ser un modelo actualmente caduco) es uno de los elementos más importantes en esta cuestión, debido a una alta tasa de sustitución media (73,9% frente a un 40,6% de media en los países de la OCDE) [16]. El “conformismo” de la gran mayoría de población de clase media española, con este nivel de renta tras la jubilación, hace que no se vean tan forzados a complementar sus ingresos con planes de pensión privados como sucede en otros países de nuestro entorno. El envejecimiento de la población, el agujero en la hucha de las pensiones y un sistema avocado a acabar siendo un lastre muy importante para toda la economía (ya que, a corto plazo, las únicas vías para soportar este gasto mensual pasan por desviar el déficit de la Seguridad Social vía PGE o incluir un impuesto adicional para financiar dicho déficit). La concienciación de la ciudadanía en este tema es importante para fomentar el ahorro y la inversión de cara a la jubilación, ya que es difícil que, con el modelo actual, los más jóvenes podamos recibir una pensión pública de este calibre cuando nos toque llegar a la edad dorada (el funcionamiento del sistema de pensiones en España lo intentaré tratar en otro artículo, así que, aunque sea un tema muy interesante, no abriremos por ahora ese “melón”).

A modo de resumen, el modelo de inversión ampliamente canalizado a través de la banca tradicional, la gran cantidad de inversiones con un componente fraudulento que provocan una “espantada” de las familias ante la acometida de nuevas inversiones, y la habitual falta de previsión de ahorro para la jubilación pueden verse a la vez como causa y consecuencia de la falta de conocimientos financieros básicos del grueso de la población española. En un entorno actual, condicionado por la pandemia, en el que la renta familiar ha sido fuertemente golpeada vuelven a aparecer los fantasmas del pasado. En este contexto, dónde los tipos de interés siguen en mínimos históricos, las entidades financieras intentan compensar su malherida cuenta de resultados a través de las comisiones, dejando una vez más constancia de la falta de hábitos financieros de los españoles. En mi opinión, incidir en la educación básica resulta clave para revertir esta situación y poder situarnos a nivel más cercano de nuestros vecinos europeos. Queda aún mucho camino por recorrer

 

Alberto Baruque

 

Fuentes citadas utilizadas (según numeración en el artículo):

[1] Rodríguez, F. (2018, 9 de noviembre). La cultura inversora y aseguradora está poco arraigada en España. Recuperado el 20 de diciembre de ElPlural.com: http://bit.ly/39WsMLQ

[2] Participaciones preferentes. Recuperado el 18 de diciembre del Diccionario de economía de ElEconomista.es: http://bit.ly/2Y27dnS

[3] Los contratos bancarios. Recuperado el 18 de diciembre de Artículos para los consumidores del Instituto Galego do Consumo e da Competencia: http://bit.ly/361huVC

[4] Préstamo bancario. Interpretación de cláusulas oscuras (2013, 13 de enero). Recuperado el 22 de diciembre del Blog Actum de Lefebvre-El Derecho: http://bit.ly/2Y4gVWJ

[5] Unión de Consumidores de la Comunitat Valenciana. (2014, 16 de septiembre). Análisis y Control de las Comisiones Bancarias: Comisiones Bancarias: Concepto, Costes, licitud, abusivas, su control extrajudicial y judicial. Recuperado el 29 de diciembre: https://bit.ly/3bZgrsZ

[6] Esperanza, D. (2020, 13 de febrero). ¿Cómo ahorran e invierten los españoles? Recuperado el 27 de diciembre de Expansión: https://bit.ly/2LVPfRp

[7] Giménez, Ó. (2018, 29 de julio). ¿Miedo a invertir? El ahorro en depósitos se eleva a máximos pese a los tipos al 0%. Recuperado el 26 de diciembre del blog Cotizalia de El Confidencial: http://bit.ly/2KF0qxg

[8] Allianz SE. (2017, 20 de enero). When will the penny drop? Money, financial literacy and risk in the digital age. Recuperado el 2 de enero: https://bit.ly/2Y4PRq4

[9] Belinchón, F. (2020, 28 de septiembre). Arbistar: la caída de un presunto Ponzi español con 120.000 afectados. Recuperado el 21 de enero de CincoDías: http://bit.ly/2NtRWdv

[10] Palomares, A. (2020, 18 de febrero). Ahorro financiero en España vs ahorro en Europa: Encuentre las diferencias. Recuperado el 5 de enero de FundsPeople: http://bit.ly/3bYKaCv

[11] Finanbest (2017, mayo). I Estudio sobre la Evolución del Ahorro de las familias españolas. Recuperado el 29 de diciembre: https://bit.ly/3sKAtxs

[12] Agencia de noticias EFE [AGENCIA EFE]. (2019, 6 de octubre). La educación financiera, una asignatura pendiente para los españoles [Archivo de Video]. Youtube. https://bit.ly/2Y3M5xe

[13] Juan Ramón Rallo [Juan Ramón Rallo]. (2019, 25 de septiembre). Por qué la educación financiera es beneficiosa para todos, pero especialmente para los más pobres [Archivo de Video]. Youtube. https://bit.ly/39O3jUW

[14] Palomares, A. (2020, 22 de mayo). Informe PISA de conocimientos financieros de los jóvenes: ¿Cómo está España en comparación al resto? Recuperado el 10 de enero de FundsPeople: http://bit.ly/39Q82Wd

[15] El ahorro y la inversión en España versus Europa: poco y mal (2018, 26 de noviembre). Recuperado el 27 de diciembre del blog Cotizalia de El Confidencial: http://bit.ly/3o7V5w1

[16] Asesora.com. (2015, 17 de noviembre). España nunca ha contado con una cultura de ahorro sólida / Entrevista a Andrea Carreras-Candi, directora de EFPA España. Recuperado el 8 de enero: http://bit.ly/2KAaNSS

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