Análisis fundamental vs. análisis técnico

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Antes de centrarnos en las dos técnicas de inversión que analizaremos en este artículo (análisis fundamental y análisis técnico) conviene aclarar la diferencia entre valor y precio. En el contexto de valoración de empresas, el valor es el precio subjetivo que cada inversor estima que tienen los títulos de propiedad (acciones) que conforman el capital de esas empresas. El precio (como en todo mercado) es la cantidad monetaria concreta por la que se produce un intercambio entre comprador y vendedor en bolsa. Este precio se forma por la ley de la oferta y la demanda de acciones: la oferta vendría constituida por los individuos que ponen a la venta los títulos (cada vendedor los oferta a su valor subjetivo) y la demanda vendría constituida por los individuos que compran los títulos (cada comprador los demanda a su valor subjetivo).

El valor trata de determinar el precio que un posible comprador podría ofrecer por adquirir una acción o el precio por el que sus propietarios estarían dispuestos a venderla. Lógicamente, estos dos valores no tienen por qué coincidir, pues además de la diferente apreciación que cada uno realice de la empresa, su valoración puede estar influida por otros aspectos, tales como relaciones emocionales o grado de urgencia por realizar la operación. Por lo tanto, cuando se habla de valoración se debe de tener en cuenta que se habla de un precio subjetivo, independientemente del sujeto que realiza la valoración.

Una vez definidos los conceptos de valor y precio, pasamos al tema principal del artículo, la diferencia entre análisis fundamental vs análisis técnico. La inversión en bolsa es uno de los motivos por los cuales es útil la valoración de empresas. No obstante, existen dos perspectivas (o formas de entender la inversión) desde las cuales aproximarse a los mercados de capitales. Cada una de ellas utiliza técnicas distintas a la hora de invertir, pero tienen un objetivo común: obtener rentabilidades (o, dicho de otro modo, ganar dinero).

El análisis fundamental trata de calcular el valor de la empresa basándose en un entendimiento del negocio, sus posibilidades de crecimiento y analizando la información financiera disponible. Una vez el inversor ha realizado la valoración de la empresa, comprueba si los precios de las acciones están por debajo de ese valor. De ser así, entiende que las acciones están infravaloradas, las compra y espera a que en el futuro el precio se corrija, aumentando hasta alcanzar el valor (o precio potencial) que previamente había calculado. Cuando el precio haya alcanzado el valor estimado por el inversor (o incluso si lo ha excedido), se dispone a venderlas, quedándose como beneficio la plusvalía entre el precio de compra y el precio de venta. A esta filosofía de inversión se la conoce como inversión en valor o en inglés Value Investing (Graham y Dodd, 1949). Actualmente inversores como Warren Buffet, Charlie Munger, Peter Lynch y Bill Gates, entre otros, se decantan por aplicar este método de inversión.

Por otro lado, está el análisis técnico. Esta forma de inversión se basa en el precio pasado de las acciones para identificar tendencias de precios futuras, independientemente del negocio y de los indicadores financieros de la empresa. Este método cree que el precio refleja suficientemente todos los factores existentes que afectan al título negociado (ya sean políticos, económicos, sociales, psicológicos, especulativos o de cualquier otra índole). Por lo tanto, al analizar el precio de la acción en un mercado específico, se están analizando indirectamente todos los factores relacionados con ese mercado. Un factor de especial relevancia son los sesgos de comportamiento de los inversores (estudiados por las finanzas conductuales o en inglés Behavioral Finance). El análisis de estos sesgos permite a los inversores[1] beneficiarse de rentabilidades a corto plazo que nada tienen que ver con el desempeño del negocio de la empresa. Por ejemplo, cuando varios inversores venden activos, el precio baja y algunos inversores pueden ceder ante la presión vendiendo las acciones simplemente basándose en lo que han hecho otros. Esta volatilidad temporal de los precios es aprovechada por los traders aplicando técnicas de análisis matemático y negociando rápidamente acciones mediante órdenes automáticas de compra-venta.

En definitiva, el análisis técnico se podría ver como una forma de inversión especulativa, que no tiene en cuenta la calidad ni las potencialidades del negocio a largo plazo y que lo único que busca es aprovechar la volatilidad del precio de las acciones a corto plazo para obtener pequeñas pero numerosas rentabilidades.

Esta técnica es especialmente arriesgada puesto que, para obtener rentabilidades aceptables y cubrir los costes de compra-venta de acciones que cobran los brokers[2], muchas veces los inversores técnicos tienen que apalancarse utilizando deuda y asumiendo muchos riesgos. Otra desventaja del análisis técnico es que las empresas en las que se invierte necesariamente tienen que ser empresas de cierta capitalización cuyos títulos coticen en un mercado: el motivo fundamental es que se necesita disponibilidad de series históricas de precios para identificar tendencias; y el otro motivo es el gran número de operaciones que se realizan, que requieren de la eficiencia de los mercados regulados para efectuar operaciones de compra-venta ágilmente.

No obstante, el análisis técnico sí que es utilizado en determinadas ocasiones por los inversores fundamentales para la determinación de los puntos de entrada y salida: una vez que la decisión de comprar o vender una acción está tomada, el inversor utilizará el análisis técnico para decidir si la comprará hoy, mañana o dentro de una semana en función de coyunturas del corto plazo.

Como conclusión, el análisis fundamental está basado en el largo plazo y en la creación de valor, mientras que el análisis técnico está centrado en el corto plazo y en la especulación. Los inversores fundamentales suelen dejar su dinero invertido durante largos períodos de tiempo para beneficiarse del interés compuesto y los inversores técnicos suelen hacer muchas operaciones intradía para beneficiarse de coyunturas circunstanciales del mercado.

 

Tabla resumen

Fundamental Técnico
Inversión a largo plazo (creación de valor) Rentabilidades a corto plazo (especulación)
Uso de balances e informes financieros para entender el negocio de la empresa Uso de gráficos para identificar tendencias de precios independientemente del negocio
Inversores (contables, financieros) Traders (matemáticos, quants)

 

[1] En el caso del análisis técnico a los inversores se les suele llamar traders

[2] Intermediarios que permiten los intercambios de títulos en los mercados de capitales y que se llevan una comisión por sus servicios.

 

 

Alberto Abril Arroyo

 

 

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