La verdad de la tribu: La corrección política y sus enemigos

Ricardo Dudda (2019): “La verdad de la tribu: La corrección política y sus enemigos”. Debate

Ricardo Dudda (2019): “La verdad de la tribu: La corrección política y sus enemigos”. Debate

Ricardo Dudda pertenece a una joven generación de periodistas librepensadores. En la presente obra aborda valiente y muy documentadamente la denominada “corrección política”, fenómeno fácil de percibir pero difícil de describir. En una primera aproximación a la corrección política, podríamos verla como el intento de corregir desigualdades e injusticias a través de una cultura y un lenguaje más respetuoso e inclusivo. No obstante, esa buena intención pude derivar en una cierta exclusión cuando quien lo utiliza piensa que su causa es la moralmente correcta, de modo que la corrección política puede ser parte de un moralismo dogmático. De ahí que, en opinión de Dudda, estemos ante una neolengua que impide decir la verdad y llamar a las cosas como son. Admite que esta corrección política es un fenómeno real y complejo, tanto lingüístico como moral, que hunde sus raíces en los cambios culturales y demográficos, la psicología de masas y la libertad de expresión. Sin embargo, y para disgusto de otros críticos de la corrección política, no busca su fundamentación en una especie de gran conspiración o una teoría total que explique la sociedad contemporánea, postmoderna y relativista.

Curiosamente, mientras que algunas personas se consideran a sí mismas como “políticamente incorrectas”, no es habitual encontrar a alguien que se defina como “políticamente correcto”. Quizás esa paradoja refleje la carga ideológica subyacente, pues a nadie le gusta aparecer como defensor de un modelo de sociedad cerrado, limitado y autoritario. Por eso, aunque la corrección política aspire a la convivencia en la diversidad, puede llegar a ser iliberal en la medida en que reduce el pluralismo y la posibilidad de debate: hay temas que no pueden cuestionarse, y quien lo hace es rápidamente etiquetado como intolerante.

Habría que buscar el origen de la corrección política en los relatos unificadores e identitarios tan en boga hoy en día. Al exacerbar los rasgos que constituyen la propia identidad, se cae en la subestimación –o, incluso, rechazo‑ del otro por pertenecer a un grupo político, social, religioso o geográfico distinto. Esta política de la identidad a menudo segmenta a la población en identidades cerradas que no suelen dialogar entre sí. Por eso la exposición de las identidades ha sustituido el debate de los argumentos.

Si algo define a este libro, además de su valentía, es la rigurosa tarea de documentación y citas de autores. Dudda acompaña sus planteamientos de una cuidada selección de referencias a otros pensadores y escritores que desarrollan y complementan su argumentación. En definitiva, estamos ante una obra seria, profunda, a contracorriente del pensamiento dominante. Pero, al mismo tiempo, se trata de un libro ecuánime en el sentido de que se presentan todos los pareceres sobre la corrección política sin que exista una selección sesgada de opiniones. 240 páginas de aconsejable lectura.


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