Moisés Naím (2022): “La revancha de los poderosos. Cómo los autócratas están reinventando la política en el siglo XXI”. Debate
Moisés Naím es una de las mentes más lúcidas para entender la distribución del poder en el mundo contemporáneo. Con este libro toma el relevo de su anterior obra “El Fin del Poder: Empresas que se hunden, militares derrotados, papas que renuncian, y gobiernos impotentes: cómo el poder ya no es lo que era” y presenta un retrato de una serie de gobernantes a los que califica de autócratas. Naím combina una sólida carrera académica (profesor de escuelas de negocios y director de la prestigiosa revista Foreign Policy) con la presencia en la escena pública ya sea como ministro de Fomento en Venezuela hace más de treinta años o como comentarista de actualidad.
La tesis central del libro consiste en documentar la existencia de un conjunto de líderes políticos denominados autócratas. Estos autócratas proceden de diversas ideologías y gobiernan países de muy diferente nivel de desarrollo: Donald Trump en EE.UU., Hugo Chávez en Venezuela, Rodrigo Duterte en Filipinas, Narendra Modi en India, Jair Bolsonaro en Brasil, Tayyip Erdogan en Turquía, Nayib Bukele en El Salvador, Andrés Manuel López Obrador en México, etc. A pesar de esas diferencias, tienen en común el afán por controlar, con sigilo y discreción, todos los recursos del poder. No provocan revoluciones sino impulsan un proceso paulatino de acaparamiento del poder.
Es verdad que el choque entre los que tienen el poder y los que carecen de él ha formado parte de la experiencia humana desde siempre. Quizás por ello a partir de las revoluciones estadounidense y francesa de finales del siglo XVIII se crearon unos límites para quienes poseían el poder, limitando su alcance y obligando a rendir cuentas al pueblo dentro de la legalidad. Sin embargo, durante el siglo XXI la conjunción de cambios tecnológicos, demográficos, económicos y de mentalidad han dificultado el ejercicio del poder, facilitando su pérdida. La reacción de algunos líderes ha sido tratar de retener ese poder, destruyendo los pesos y contrapesos que limitan su ejercicio y rechazando los intentos de sus rivales por sustituirlos.
Los autócratas son dirigentes que llegan al poder mediante unas elecciones razonablemente democráticas y luego se proponen desmantelar los controles de su poder ejecutivo mediante tres mecanismos: populismo, polarización y posverdad. Quizás cada uno de esos mecanismos por separado no baste para explicar las transformaciones que hoy está experimentando el poder. Sin embargo, los tres juntos pueden contrarrestar las fuerzas que tienden a dividirlo y diluirlo. Al mismo tiempo que consolidan su poder, estos personajes ocultan su plan autocrático detrás de una red de secretismo, confusión burocrática, subterfugios seudolegales, manipulación de la opinión pública y represión de los críticos y adversarios.
En cuanto populistas, los autócratas aseguran que encarnan la voluntad popular y defienden su causa contra la supuesta élite corrupta. Para ello acentúan el catastrofismo (son destacados pesimistas sobre la situación, postulándose como los únicos que pueden revertirla), criminalizan a los rivales políticos, trasladan ese enfrentamiento político a los tribunales y utilizan amenazas externas que exigen una concentración excepcional de poder en sus manos. Son personas que desprecian a los expertos y a los científicos ya que, para ellos, pertenecen a la élite intelectual y son cómplices de las humillaciones que sufre el pueblo. Otro rasgo que comparten es el de considerar a los medios de comunicación como un enemigo al que hay que amedrentar y, si es necesario, destruir. Una vez establecido el marco populista, ya está listo el terreno para la segunda estrategia: la polarización, es decir, demonizar sin descanso a los adversarios y resaltar los asuntos que dividen a la población. La polarización elimina la posibilidad de soluciones intermedias y obliga a todos a tomar partido. En un entorno político polarizado, el fanatismo y la identidad no dejan margen para un apoyo matizado, para tender puentes entre partidos y para buscar soluciones intermedias.
Mientras que el populismo y la polarización son viejos instintos en el ámbito político, lo que resulta más peculiar de esta revancha contemporánea de los poderosos es el uso de la posverdad, es decir, la desaparición de unos criterios objetivos comunes sobre qué es verdad.
En síntesis, un libro de lectura recomendable para cualquier persona interesada en la dinámica política contemporánea, que ‑a pesar de su tono positivo y constructivo‑ genera una cierta inquietud por la ola de autocracia que nos rodea y, al mismo tiempo, provoca una profunda reflexión sobre cómo comportarnos en la esfera pública.
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