No me lamento. La persecución de los cristianos en la India

Fernando de Haro (2018): “No me lamento. La persecución de los cristianos en la India”. Elba

Esos rostros te hacen comprender que la historia que estás contando es un inmenso mosaico inabarcable, que tras esas frentes están todavía los deseos de las niñas que fueron y que se vieron truncados, los recuerdos del mal sufrido, un mal inexplicable, y las heridas que les dejó; que en sus ojos corren todavía lágrimas de sorpresa, de miedo, de impotencia, de incertidumbre por lo que pudiera pasarles a los hijos, por la integridad de las hijas, lágrimas por la casa quemada, porque el mundo de siempre había desaparecido, lágrimas vertidas en silencio y a escondidas bajo la lona de una tienda en un campo de refugiados, en una esquina después de haber oído palabras de desprecio; que en esos labios están todavía los gritos de terror, las palabras de consuelo dichas a quien había perdido más, las preguntas y las quejas a Dios; que en esas manos está todavía la sangre de los heridos atendidos y que quizás en algunos de estos cuerpos está todavía la humillación de los hombres que ultrajaron y arrebataron de manera despiadada lo que solo libérrimamente puede ser entregado con amor; que solo puedes asomarte un poco al alma de algunas de estas miradas”. Estas estremecedoras palabras pueden resumir el contenido de este libro, perfectamente resumido en su subtítulo, un recorrido por la marginación social y política que sufren los cristianos en la India a consecuencia de su fe.

Hace ya casi ocho años, Fernando de Haro, un conocido y galardonado periodista español, se embarcó en un ambicioso proyecto para llamar la atención de la opinión pública acerca de la persecución a los cristianos en diversos lugares del mundo: Egipto, Nigeria, India, Líbano, Siria, Irak, China, etc. Fruto de esa iniciativa ha publicado Cristianos y leones (2013), Coptos (2015) y En tierras de Boko Haram (2016), obras a las que da continuidad en el libro que nos ocupa.

La India constituye una potencia mundial, la mayor democracia del planeta y posiblemente en pocos años la nación más poblada del mundo. Para la mentalidad occidental es un lugar fascinante, un crisol de razas y credos, en el que tradiciones milenarias parecen convivir con una modernidad que hace que el país compita con los países más avanzados. Sin embargo, esa imagen no es incompatible con una estructura social y con un entorno legal que, oficial u oficiosamente, discrimina a las personas por su etnia o por su religión. Es una verdad incómoda para cualquier gobierno que aspire a la legitimidad internacional, lo que hace que el trabajo de Fernando de Haro sea especialmente meritorio y explica las trabas que ha encontrado. Este libro constituye una obra magníficamente documentada acerca de cómo los poco menos de treinta millones de cristianos indios son considerados ciudadanos de segunda clase: no solo pertenecen mayoritariamente al grupo de los dalit, la casta intocable más baja de la India, sino que se les niegan las ayudas a que tienen derecho otras personas de su entorno social.

A esta discriminación legal se le une el hostigamiento social, especialmente en las pequeñas aldeas. Desde altos funcionarios del Gobierno en Nueva Delhi hasta humildes campesinos en zonas remotas, el libro es un estremecedor testimonio de que, si no las leyes, sí su desarrollo institucional y su aplicación por los tribunales, generan un entorno de opresión que asfixia a verdaderos mártires en vida. En el libro se ofrecen los motivos de esta creciente violencia contra los cristianos y la connivencia del nacionalismo hinduista. A pesar de su dureza, No me lamento es también un relato lleno de fuerza y de fe, que muestra el perdón ofrecido por las víctimas pues, como dice una de ellas, a pesar de la persecución sufrida, no se lamentan de haberse convertido al cristianismo, una religión que les ha devuelto su verdadera dignidad.

 

Félix J. López Iturriaga


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